El crecimiento medio anual es negativo, -0,11%, con una tasa de natalidad del 8,96 por mil. La población es checa (también llamada bohemia) en un 94,4%, con un 13% de moravios, un 3% de eslovacos y un 2,5% repartido entre otros grupos étnicos. El nivel educativo y sanitario es superior al de los países vecinos que pertenecieron al bloque comunista; la enseńanza es obligatoria hasta los 16 ańos, tras los cuales comienza la escuela secundaria, de carácter optativo y a la que acceden la mayoría de los estudiantes. Hay varios centros de enseńanza superior, entre los que destaca la Universidad Carolina en Praga, que es una de las más antiguas de Europa. La tasa de paro es la más baja de la región, pues sólo alcanza un 3,5%. Medio urbano y rural
La densidad media es de 132 h/km, con zonas muy pobladas como las regiones industriales del norte de Moravia, y otras cuya densidad es muy baja, lo que sucede sobre todo en la Bohemia meridional. El 75% de la población habita en el medio urbano, cuyo principal exponente es Praga, la capital de Bohemia y de la República Checa, que cuenta con más de 1.200.000 habitantes.
A larga distancia le siguen las dos principales ciudades de Moravia, Brno y Ostrava, que no llegan a 400.000 habitantes.
Lengua y religión
El idioma oficial es el checo, de origen eslavo y muy parecido al eslovaco, y la religión mayoritaria es la católica, seguida por más de la mitad de la población. Casi una tercera parte de la población no está adscrita a ninguna confesión religiosa y el resto son protestantes, entre los que se encuentran los partidarios del husismo, que es una doctrina religiosa de carácter autóctono. Los judíos eran numerosos antes de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual fueron masivamente exterminados por los nazis, lo que provocó que sólo queden unos pocos millares en la época actual.
Economía Perspectiva general
La antigua Checoslovaquia era una de las potencias industriales del Comecon (Consejo de Ayuda Mutua Económica), la organización paralela a la Comunidad Económica Europea en el mundo comunista, y destacaba junto con la República Democrática Alemana en producciones de alta tecnología. La caída del comunismo y la democratización del país han obligado a readaptar el tejido productivo a las exigencias del mercado capitalista, en el que se quiere integrar la nueva República, lo que ha provocado la reconversión y modernización de todos los sectores, en muchos casos traumática. No obstante, el elevado nivel técnico y científico del país le ha permitido encarar ese proceso con mejores perspectivas que en los demás países de la Europa oriental.
Agricultura y ganadería
Los principales productos son los cereales, con predominio del trigo, del centeno, la cebada y la avena. Estos últimos se utilizan para la fabricación de piensos, y la cebada también para la elaboración de cerveza, de la que el país es uno de los mayores productores. También se cultiva la remolacha azucarera, patata, tabaco, cáńamo, lino e incluso la vid y los árboles frutales, aunque sólo en las zonas más cálidas. La ganadería cuenta con una cabańa abundante y de gran calidad, que se beneficia de la gran extensión de pastos y de la importante producción de piensos.
Riqueza forestal
Los bosques ocupan más del 25% de la superficie total y alimentan la industria de transformación de la madera, dentro de la cual destacan las papeleras y las fábricas de muebles. Minería
La mayor riqueza reside en los minerales energéticos, como el lignito, la hulla y la antracita, que se extraen en las cuencas del norte de Bohemia y sobre todo en la cuenca carbonífera de Ostrava, perteneciente a la Silesia checa. Menos importantes son los yacimientos de gas natural, hierro, oro, plata y minerales radiactivos.
Industria y energía
La industria aporta más del 60% de la renta nacional, con predominio del sector textil en la región septentrional, y del siderúrgico, cuyas principales instalaciones están en Silesia y Bohemia. Ha alcanzado un gran desarrollo la industria de construcciones mecánicas, como la de componentes de centrales nucleares en Pilsen, motocicletas en Brno y Strakonice y maquinaria bélica en Vitkovice. También es notable la expansión de la industria química, cuyos principales centros se encuentran en la región de Ostrava, y de la relacionada con la transformación de los productos agrícolas, con especial importancia de la azucarera y la cervecera, en Praga y Pilsen sobre todo. Por último, hay que mencionar las fábricas de calzado y productos de piel, las de porcelana y la prestigiosa industria del vidrio, que se concentra en Bohemia, cuyo cristal es mundialmente reconocido. Las necesidades energéticas se cubren con las importaciones de combustibles y la red de centrales térmicas y nucleares. En cambio, el potencial hidroeléctrico del país está poco aprovechado.
Sector terciario y finanzas
Las relaciones exteriores estaban volcadas hacia la Unión Soviética, que era el principal cliente y proveedor. Tras su desmembración se ha reorientado el comercio hacia la Unión Europea, con especial consideración de Alemania, que se ha convertido en el receptor de la mayor parte de la producción checa de maquinaria y bienes industriales, materias primas minerales y manufacturas. Los productos que el país necesita adquirir en el extranjero son sobre todo combustibles, alimentos y materias primas para abastecer las industrias. El turismo se ha convertido en una importante fuente de ingresos, gracias sobre todo al atractivo cultural y monumental de Praga, que es la ciudad más visitada de la antigua Europa comunista. La moderación con que se ha llevado a cabo la reforma democrática y lo pacífica que ha sido la división del país han permitido que el número de visitantes no se reduzca, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros Estados como Rumanía o los surgidos tras la desintegración de Yugoslavia. La moneda nacional es la corona checa, cuyo valor es idéntico al de la corona eslovaca, creada al igual que aquélla tras la desintegración de Checoslovaquia. La red de carreteras cuenta con 73.444 km, de los que 518 son de autopistas, la mayoría de los cuales corresponden a la que une Praga con Bratislava a través de Brno. El ferrocarril tiene 13.106 km y une las principales zonas industriales. Existen estaciones en la mayoría de los núcleos de población. Los ríos más caudalosos permiten la navegación en buena parte de su recorrido, principalmente el Oder y el Elba; en este último se encuentra el puerto fluvial de Melnik. Los aeropuertos internacionales están en Brno, Ostrava y Praga (Ruzyne). Administración y gobierno
Sistema político
La República Checa es desde 1990 una democracia parlamentaria, con libertad para la creación de partidos políticos y elecciones libres y plurales. El Presidente de la República es elegido en una sesión conjunta de ambas cámaras, y su mandato dura cinco ańos. Es Jefe del Estado y Comandante de las Fuerzas Armadas, y ejerce funciones representativas y ejecutivas, ya que nombra al Primer Ministro y acepta los candidatos al Consejo de Ministros propuestos por aquél. El poder legislativo recae en dos cámaras, la Cámara de Diputados, con 200 miembros, y el Senado, con 81. Ambos son elegidos por sufragio universal directo, para un período de cuatro ańos en el caso de los diputados y de seis en el de los senadores.
Organización administrativa
El país se articula en siete regiones, de las cuales cinco pertenecen a Bohemia y dos a Moravia, y un municipio especial, que es el de Praga.
Relaciones internacionales
La República Checa ha intensificado en los noventa sus relaciones con Europa occidental, y pretende en un futuro integrarse en la Unión Europea. Actualmente pertenece al Consejo de Europa y al Grupo de Visegrad, en el que se agrupan los Estados miembros del Acuerdo de Libre Comercio de Europa Central.
Historia
Los checos pertenecen a la rama occidental de los pueblos eslavos, y se establecieron en el actual territorio de la República a finales del siglo V. Fueron cristianizados en el IX y fundaron el reino de Bohemia un siglo más tarde (el nombre proviene de los Boios, una tribu de origen celta que habitó en los bosques de la región). Durante el siglo XIII se produjo la invasión tártara, la cual provocó el despoblamiento de la zona y la llegada de colonizadores germanos, que progresivamente impusieron su dominio político sobre eslavos y magiares (estos últimos procedentes del sur). Con el advenimiento de la dinastía de Luxemburgo, el reino alcanzó un notable desarrollo económico y cultural, sobre todo con el Rey Carlos I, que estableció la capital en Praga y creó allí una universidad. A su muerte se separó Moravia y comenzó a extenderse el movimiento husita, partidario de las teorías del religioso reformista Juan de Hus, que atacaba la autoridad de la Iglesia de Roma y el poder del Rey, y propugnaba el nacionalismo bohemio frente al poder germánico. A principios del siglo XVI la dinastía católica de los Habsburgo accedió al trono de Bohemia, y en el XVII se produjo la definitiva pérdida de la independencia tras la batalla de Bilá Hora, librada durante la Guerra de los Treinta Ańos. El territorio checo quedó a partir de entonces en la órbita del Imperio Austro Húngaro, en la que permaneció hasta la derrota de éste en la Primera Guerra Mundial. La independencia de Checoslovaquia, conseguida gracias a los esfuerzos conjuntos de checos y eslovacos en el exilio, fue confirmada por el Tratado de Versalles; tras ella vino un período de relativa prosperidad que fue bruscamente interrumpido por el expansionismo de la Alemania de Hitler, que con el consentimiento de las potencias occidentales (Pacto de Munich) invadió los Sudetes y estableció un protectorado sobre Bohemia y Moravia. El ejército checo se reorganizó en el extranjero, mientras que en el interior del país se generalizaron las ejecuciones y deportaciones. El final de la Segunda Guerra Mundial supuso la restauración del Estado checoslovaco y la asunción del poder por parte del Partido Comunista, que situó al país bajo el control de la Unión Soviética. El régimen estalinista se mantuvo hasta 1968 en que se produjo la llegada a la jefatura del partido de Alexander Dubcek, cuya política reformista fue abortada por la intervención militar soviética, que puso fin a la célebre "Primavera de Praga". El país fue reconducido a la ortodoxia comunista, que se prolongó hasta 1989, cuando los vientos renovadores procedentes de la Unión Soviética barrieron el viejo régimen, que fue sustituido por un Estado democrático en la llamada "Revolución de Terciopelo", apelativo que denota el carácter pacífico del proceso de transición. Alexander Dubcek se convirtió en Presidente del Parlamento y el dramaturgo Vaclav Havel accedió a la Presidencia de la nueva República Federal. En 1992 se celebraron elecciones para la Asamblea Federal checoslovaca y los parlamentos nacionales de ambas comunidades, cuyos resultados mostraron el avance del nacionalismo eslovaco. Ante la inevitable ruptura, los gobiernos de ambas nacionalidades emprendieron negociaciones para llevar a cabo un proceso de separación pacífico y controlado, que culminó el 1 de enero de 1993, en que desapareció oficialmente Checoslovaquia y nació la nueva República Checa. El gobierno de coalición presidido por Vaclav Klaus ha optado en desde 1992 por acelerar la transformación del país en un Estado capitalista, para lo cual ha llevado a cabo una política económica ultraliberal. Se han estrechado los lazos con Alemania y las otras potencias occidentales, al mismo tiempo que se han enfriado las relaciones con los antiguos aliados del bloque soviético, a pesar de la integración en el Grupo de Visegrad, organización que pretende la creación de un espacio económico integrado en Europa central, y que está formada por la República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría.
Arte y cultura
La ciudad de Praga bastaría por sí sola para considerar a la República Checa como uno de los países más importantes en el ámbito artístico y cultural. En ella cabe destacar la belleza de la Ciudad Vieja, donde se encuentra la Universidad Carolina, el palacio barroco de Kinsky, el ayuntamiento y el palacio dieciochesco de Clam-Gallas. Entre la Ciudad Vieja y el río Moldava se encuentra el barrio de José, gueto judío que conserva varias sinagogas y cementerios del siglo XI. Sobre el Vlatva se levantan puentes de enorme atractivo, como el de Carlos, de estilo gótico. En la margen izquierda del río se halla el castillo de Hrad, residencia de los antiguos reyes de Bohemia.
Además de Praga cabe citar por su interés artístico las ciudades de Pilsen, Brno y Karlovy Vary (Carlsbad en alemán). Esta última es un centro balneario de gran atractivo turístico. En el campo de la literatura cabe citar a varios escritores universalmente reconocidos, que utilizaron en sus obras el idioma alemán: Jaroslav Hasek, Rainer Maria Rilke, Franz Kafka y Milan Kundera. La música también ha contado con la aportación de notables figuras checas, como Smetana o Antonin Dvorak (Praga es uno de los grandes centros europeos de la música clásica).
Por último, hay que destacar el interés de la artesanía nacional, cuyo máximo exponente es el apreciado cristal de Bohemia, que compite en prestigio con el veneciano.